Partidos de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores 2010

Hubo una sorpresa inesperada en los partidos de vuelta de la Copa Libertadores, ganó en Santiago el equipo mexicano de las “chivas” de Guadalajara con un claro 0 a 2 y en la otra llave se dio el pase de Inter en un partido dramático.

Las Chivas silenciaron al estadio Nacional de Santiago en su reapertura

Las Chivas de Guadalajara se clasificaron por primera vez en su historia a la final de la Copa Santander Libertadores al derrotar por 0-2 a la Universidad de Chile, que en el partido de ida disputado hace ocho días sustrajo un empate a un gol. Los mexicanos lograron el billete a la final de la Libertadores con goles de Xavier Báez (m.22) y Jonny Magallón (m.54).

El “Rebaño sagrado” si bien jugará la final y la puede ganar, no puede representar a la CONMEBOL en el Mundial de Clubes de la FIFA porque el conjunto mexicano pertenece a la CONCACAF.

En los primeros minutos, ambos equipos buscaron el arco contrario y en esta línea fue mejor Chivas de Guadalajara que a los nueve minutos avisó de su hambre de gol gracias a una gran maniobra de Marco Fabián. Minutos después, el guardameta Miguel Pinto debió tapar a ras de piso una definición dentro del área de Adolfo Bautista, tras un espectacular pase de taco de su compañero Omar Bravo.

La ofensiva mexicana no daba tregua ya que cuando Pinto aún no se recuperaba de la entrada de Bautista, esta vez fue Bravo quien entró solo al área y remató abajo. El portero universitario apenas despejó con su mano izquierda. Pero a los 23 minutos enmudeció el Estadio Nacional. Xavier Báez sacó un disparo fuera del área y venció al portero Pinto a quién se le escurrió el balón de las manos (0-1, 23′).

Dos minutos después la presión de los mexicanos permitió que Bravo se sacara de encima a un zaguero universitario y disparara de zurda, aunque esta vez Pinto logró atrapar la pelota. A los 34 minutos se lo perdió la ‘U’. José Contreras tomó una pelota y la estrelló contra el travesaño. Tres más tarde fue el defensa Rafael Olarra que casi logró la igualdad para los chilenos al conectar un cabezazo que nuevamente dio en el travesaño.

En el restante tiempo de la primera etapa el equipo dueño de casa fue una tromba en el césped del Estadio Nacional en busca del empate con disparos al arco rival, que el portero de la Chivas, Luis Ernesto Michel, supo anular.

En el segundo tiempo las cosas no cambiaron mucho, ya que Chivas de Guadalajara inició las acciones llegando con peligro a la portería de Pinto. A los 54 minutos vino la sentencia para el equipo de Gerardo Pelusso, cuyas ilusiones de llegar a las finales de la Libertadores se vieron truncadas cuando Jonny Magallón le ganó un doble cabezazo al defensa argentino Matías Rodríguez con un Pinto ya vencido (0-2, 54′).

Tras el segundo gol de Chivas, el equipo dueño de casa se fue con todo al ataque, pero sin ideas, sin poder amagar un resultado en contra. Lo más destacado fue un espectacular zapatazo de Eduardo Vargas que a los 75 minutos el portero mexicano logró despejar con uno de sus pies.

El partido ya estaba muerto desde el segundo mazazo mexicano. Chivas de Guadalajara es un justo finalista de una competencia que se definirá en Brasil y que tuvo a la Universidad de Chile entre los mejores equipos del continente después de mucho tiempo.

Inter a la final de la Copa libertadores y al Mundial de Clubes

El Internacional de Porto Alegre clasificó a su tercera final de Copa libertadores tras lo logrado en 1980 y el 2006, mientras que Sao Paulo el equipo brasileño mas ganador del torneo fue eliminado de una final a la que siempre es candidato.

El pase a la final también pone al Internacional brasileño en el Mundial de Clubes gracias a la ventaja facturada la semana pasada en el partido de ida, que le permitió perder 2-1 en la visita al Sao Paulo y avanzar igual. El Mundial de Clubes en diciembre tendrá al Inter de Italia y el Pachuca mexicano. El otro finalista, las Chivas, no podría representar a la Conmebol aunque ganase la final, puesto que los equipos mexicanos participan en la Libertadores como invitados.

El 1-0 cosechado en Porto Alegre y el gol de taco que marcó Alecsandro neutralizaron los tantos de los ‘saupaulinos’ Alex Silva y Ricardo Oliveira. El estadio Morumbí propició un ambiente digno de una final: cánticos constantes y un estruendo ensordecedor que no podrían ser acallados por un batallón de ‘vuvuzelas’ y que infundieron en el Sao Paulo un arrojo y unos arrestos que se le echaron de menos en el partido de ida, jugado la semana pasada en Porto Alegre.

El arranque del partido fue vibrante, se vio al equipo local volcado al ataque y luchando con carácter cada bola en el centro del campo con un Internacional entregado y bien plantado, que cada vez que le cedían un centímetro de más avisaba de la capacidad goleadora que atesoran hombres como Alecsandro o Tinga.

El equilibrio de fuerzas en la zona ancha y en el marcador se rompió de una forma inesperada, a la media hora, en un fallo garrafal del portero Renan cuando intentaba agarrar un centro al área a balón parado de Hernanes. La bola pasó entre los brazos de Renan, le golpeó en el pecho y el rebote le cayó mansamente a Alex Silva, quien acertó a peinarla adentro del arco, para la desolación del arquero que le ha quitado la titularidad al argentino Roberto Abbondanzieri (1-0, 30′).

El gol igualó la eliminatoria y desequilibró al Internacional, que hasta el descanso ya no encontraría la forma de pasar de la mitad de la cancha con criterio y de plantar cara a un Sao Paulo que sabe como pocos mantener la compostura, manejar los tiempos y administrar sus ventajas.

En la segunda mitad, el mismo guión: un juego reñido, bregado y un gol por sorpresa en una jugada a balón parado, en este caso, un tiro del argentino Andrés D’Alessandro, que desvió a gol Alecsandro con un afortunado toque de taco (1-1, 51′).

Tras el gol el ritmo se aceleró y, casi en la jugada siguiente, un mal rechazo de puños de Renan se convirtió en el segundo del Sao Paulo, ejecutado a la media vuelta por Ricardo Oliveira (2-1, 53′).

El partido estaba roto, las defensas más abiertas dejaron espacios preciosos y las ocasiones se multiplicaron en ambas porterías con una cadencia esquizofrénica. Del lado del Sao Paulo, Hernanes lució los galones del equipo, distribuyó el juego con visión y él mismo se encargó de bombardear la portería rival insistentemente desde la frontal del área, pero los guantes de Renan no cedieron otro regalo.

A 12 minutos del final, el Inter se quedó con diez hombres por la expulsión de Tinga por dos entradas fuertes, lo que envalentonó aún más a los locales y llevó a los ‘colorados’ a asumir un planteamiento más conservador para aguantar el resultado que le daba la clasificación.

Este partido de vuelta de las semifinales de la Libertadores se disputó en el estadio Morumbí, de Sao Paulo, ante 57.000 espectadores que llenaron las tribunas.

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