Hoffenheim, el equipo que revolucionó Europa con ayuda de la tecnología

Aunque la Bundesliga viene siendo monopolizada por Bayern Munich -especialmente- y Borussia Dortmund, el campeonato alemán cuenta con otros planteles que dan que hablar en el mundo.

Además del RB Leipzig, apodado como “el club más odiado del país” (con el financiamiento de Red Bull consiguió cuatro ascensos en 7 años), la otra institución revelación en la actual temporada del certamen bávaro fue el TSG 1899 Hoffenheim, cuyo mote es el del club 2.0 o Beta, debido a su tecnológica manera de entrenar y afrontar los partidos.

Esta entidad situada en el sur de Alemania, hasta hace unas pocas temporadas, era un típico club del ascenso. La mayoría de su vida deambuló por las categorías menores, hasta que en 2008 pisó por primera vez la elite.

Clave para esta evolución constante fue la vuelta de Dietmar Hopp a la institución, en 1990. Ya no como futbolista, sino transformado en un hombre de negocios. El cofundador de la firma de software SAP unió a sus dos amores. Sus contribuciones dieron resultado casi de inmediato: en 18 años pasó de la Cuarta División a la Bundesliga.

El proyecto de Hopp, que ahora ganó trascendencias tras lograr la clasificación a la Champions League por primera vez en la historia de club, tiene dos piezas fundamentales: los jóvenes y los avances tecnológicos.

La Federación Alemana de Fútbol (DFB), luego del fracaso de la Selección en la Eurocopa de 2000, modificó la manera de trabajar en los clubes, solicitando que el desarrollo de los nuevos talentos sea una prioridad. Comenzó a repartir dinero según la clasificación que cada club recibiría por la gestión de sus divisiones inferiores.

Hoffenheim acató la orden y creó la Achtzehn 99, su academia juvenil, la cual ostenta la máxima puntuación posible.

Este centro de entrenamiento de avanzada e innovador se ubica en una carretera cerca de Zuzenhausen, una de las tantas pequeñas ciudades que hay en esta zona del sur de Alemania. Rodeado de amarillos campos de canola, se alza uno de los centros futbolísticos más innovadores de Europa. Allí, Julian Nagelsmann, el entrenador más joven de la historia de la Bundesliga (29 años) y el personal del club han formado una de las fábricas de jugadores más exitosas de la actualidad del fútbol europeo.

Si bien los resultados no se verán en lo inmediato (es mucho más difícil corregir a un futbolista adulto que a un niño en sus comienzos), el futuro que le espera al Hoffenheim es prometedor. Por ejemplo, es el club que más jugadores aportó a la Selección Sub 19 (Robin Hack, Dennis Geiger y Johannes Bender).

Julian Nagelsmann, que dirigió a los equipos Sub 18 y Sub 19 a partir de 2009, mediante el convenio con SAP, comenzó a recabar datos en tiempo real. El sistema, que consiste en introducir chips en las medias de los futbolistas, manda información a sensores ubicados en el campo de entrenamiento, y estos datos llegan en tiempo real a una tablet que posee el entrenador, o incluso por medio de los Google Glasses.

En una hora de entrenamiento se recogen más de 70 millones de registros. El técnico evalúa el rendimiento del jugador y le puede mostrar las soluciones a tomar. Los datos implican desde la velocidad de los futbolistas hasta conceptos de colocación o estrategia.”Tener el apoyo de SAP nos permite experimentar con distintas herramientas”, cuenta Holger Kliem, responsable de comunicación del equipo alemán.

Al ver resultados positivos con esta apuesta, la directiva decidió invertir en búsqueda de una de las facultades más valoradas: capacidad de tomar decisiones correctas en el menor tiempo posible bajo presión. Hoffenheim pagó 3 millones de euros para construir un ‘Footbonaut’ en su centro de entrenamiento, misma máquina que utiliza el Borussia Dortmund (son los únicos dos clubes en el país en tenerla).

Se trata de una caja de 20 metros cuadrados con cuatro máquinas que disparan balones a diferentes velocidades y trayectorias hacia los futbolistas. El jugador tiene que recibir la pelota, y en dos toques, enviarla hacia el panel indicado de los 64 que tiene la estructura.

Otra de las herramientas que utiliza el cuerpo técnico es Helix, un monitor curvo y enorme que entrena la visión periférica de 180 grados. Este simulador pone a prueba al deportista, quien deberá reconocer quiénes son sus oponentes, quiénes son sus compañeros y definir de manera precisa y rápida para realizar un pase o lograr un desmarque.

“Somos el único club de Alemania que combina estas máquinas. Las utilizamos desde que los niños tienen 12 años”, explicaron desde el club. “La temporada pasada la gente nos preguntaba por qué seguíamos en zona de descenso si teníamos todo esto. Es fácil: si lo usamos sobre futbolistas de 28 años, no se verá un cambio tan grande, pero si te formas con estas tecnologías, sí que notarás la diferencia”, argumentaron.

Hoffenheim parece tener una mancomunión inquebrantable con la tecnología. Aunque sufrió algunas temporadas para mantener la categoría, el tiempo le dio la razón a Dietmar Hopp. Mientras varios clubes los miran de reojo y descreen de sus métodos, esta institución 2.0 mira hacia el futuro y promete darle pelea a los poderoso.

Fuente: ecuagol.com

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