Walter Ayoví: “A Quinteros nunca lo han dejado trabajar tranquilo”

Armando Solís y Martín Alaniz ‘aprietan’ el paso por un camino polvoriento que conecta la cancha con los camerinos del complejo donde se entrena Guayaquil City, en la vía a Salitre. El objetivo de ambos futbolistas es alcanzar a Walter Ayoví, quien camina presuroso unos metros más adelante tratando de escapar del sol y del calor.

Cuando lo alcanzan lo abordan inmediatamente y le preguntan sobre un hecho en particular que había ocurrido durante la práctica. “El defensa va a salir a presionarlos si no sueltan pronto la pelota. Tienen que entregarla y pasar rápido por atrás de la jugada”, les dice mientras, con sus manos, dibuja en el aire la maniobra en una pizarra invisible.

Escenas como esta se repiten con frecuencia en los entrenamientos del equipo guayaquileño. Ayoví, múltiple campeón con el Monterrey de México, país en el que también defendió las camisetas del Pachuca y Dorados de Sinaloa, se ha convertido en un consejero personal para sus compañeros.

Su experiencia le da para eso. Ha disputado 5 Copas América con la selección nacional, el mismo número de eliminatorias sudamericanas y 2 mundiales (2002 y 2014, aunque en el primero no jugó y fue suplente de Raúl Guerrón). Además, ganó 3 campeonatos nacionales, 2 con Emelec y uno con El Nacional. Dos torneos Apertura con el Monterrey (2009 y 2010) y tres Concachampions con el mismo club (2011, 2012 y 2013).

La dirigencia de Guayaquil City también lo contrató para que comparta su experiencia en el camerino. Y el día de su presentación lo reafirmó. “Vengo a hacer las cosas como las he hecho en otros equipos. Busco aportar con la experiencia que he adquirido en todos estos años”, advirtió el futbolista esmeraldeño que, el próximo 11 de agosto, cumplirá 38 años.

Los amantes y entendidos del fútbol reconocen en Ayoví su potente disparo de zurda, pero la infancia del jugador nacido en la parroquia Camarones, cantón Eloy Alfaro (Esmeraldas), estuvo marcada por otro tipo de disparos. Escondido detrás de las ventanas de su casa en el barrio Nueva Esperanza del cantón Esmeraldas, veía como los delincuentes se enfrentaban entre sí a punta de plomo. Eran tiempos difíciles y formar parte de una pandilla estaba de moda entre los adolescentes. Justamente 2 de sus mejores amigos de ‘peloteo’ murieron acribillados por la Policía.

¿Le costó mucho decidir volver a Ecuador después de 8 años en el fútbol mexicano?

Mi familia se opuso desde el principio. Mi esposa me dijo que busque otro equipo en México porque no quería volver. Mis hijos tienen más amigos allá que acá. La familia tenía una vida hecha, pero la vida tiene estas cosas. Yo quiero seguir jugando y si me quedaba allá no iba a tener minutos en cancha. Me costó convencerlos de regresar, nadie quería dejar Monterrey. Mi esposa y mis hijos aún siguen en México, llegarán en los próximos días. Una de las reglas de mi familia es que vamos juntos a donde sea. ¿Influyó en esa decisión el hecho de saber que empieza a perder espacio en la selección? Hay quienes exigen que le dé su lugar a nuevos elementos. No me aferro a la selección, si me toca estar, bien, si no, seguiré trabajando para ser tomado en cuenta. No es algo que me inquiete en este momento. Por ahora quiero seguir jugando. Lo importante es que estoy cerca de mi mamá, de mis hermanos, de la gente que me vio crecer. Eso es lo más gratificante. Si me llaman o no para jugar eliminatorias dependerá del técnico. Sus palabras denotan un poco de resignación.

¿Siente que ya no tiene un puesto fijo en la ‘Tri’ como antes?

Nadie tiene el puesto asegurado, he jugado el 80% de las eliminatorias y el técnico sabrá valorar eso. Gustavo Quinteros decidirá si estoy o no, pero la selección no es de Walter Ayoví, es de quienes están en mejor momento. Aplaudo la decisión del DT de probar nuevos elementos. Entiendo que mucha gente pide cambios, pero deben ser progresivos. Así como yo me esforcé para ganarme un puesto, los que vienen atrás deben hacer lo mismo.

¿En qué momento Ecuador perdió el rumbo?

En el momento en que la prensa empezó a decir que ya estábamos en el Mundial con apenas 4 partidos ganados. Se exageró mucho y nosotros nos dejamos convencer. Todos nos equivocamos. Se creó una imagen de selección invencible, pero cuando perdimos el primer partido se empezaron a reclamar cambios, se decía que debían dejar la selección mínimo 7 jugadores, yo estaba en ese grupo. Eso solo ocurre en Ecuador. Se empezó a decir que el profesor no hace bien las convocatorias, que hace mal los cambios, etc. A Gustavo Quinteros nunca se lo ha dejado trabajar tranquilo, y cuando no se lo molestó, los resultados fueron positivos. Cuando un jugador tenía un problema la prensa lo sobredimensionaba y eso desconcentraba al grupo. Ni Quinteros ni la selección han tenido un buen ambiente de trabajo después de las 4 primeras fechas. Esperemos que eso no nos cueste la clasificación a Rusia 2018.

Fuente: Diario El Telégrafo

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