Emelec, 60 años de su primera corona nacional

Para los que vivimos el primer Campeonato Nacional de Fútbol es difícil aceptar que han pasado ya 60 años desde que atestiguamos alegrías y tristezas en las gradas del viejo estadio George Capwell, cuna de nuestros sueños futboleros iniciales. Fue allí donde vimos por vez primera, en 1952, una cancha verde, rodeada de un público eufórico que llenaba el escenario para ver a los astros del inolvidable Río Guayas –Valentín Domínguez, el Tano Spandre, Mourín, Caruso, el Loco Padrón y Juan Deleva– frente a los cracks de Santa Fe de Bogotá, uno de los reyes de la mítica época de El Dorado, que traía en sus filas a los argentinos Ángel Perucca –centro medio al que apodaban el Portón de América– y al exquisito René Pontoni.

No sé si los miles de hinchas eléctricos habrán advertido que hace solo 48 horas se cumplió el sexagésimo aniversario de la coronación de su equipo en el arranque de la historia de los certámenes ecuatorianos. Es probable que embrujados por un ‘periodismo’ que solo habla de táctica y estrategia, pero ignora el pasado y lo detesta, hayan pasado por alto la celebración.

Antaño se jugaban –entre 1940 y 1949– los llamados campeonatos nacionales, con la participación de selecciones provinciales, y muchos de estos terminaron en sonoras broncas, a tal punto que hubo que suspenderlos. En 1950 se fundó la Asociación de Fútbol del Guayas, promovida por Emelec, y en 1953, en Quito, se siguió el ejemplo con la creación de la Asociación de Fútbol no Amateur (AFNA). Guayaquil y la capital jugaban sus torneos y de vez en cuando se medían equipos de ambas asociaciones en duelos amistosos. En 1953, el guayaquileño Enrique Viteri Jiménez donó un trofeo para que lo disputaran las selecciones de Guayas y Pichincha en partidos que duraron hasta 1960.

La idea de crear la Copa Libertadores de América estaba ya rondando por la mente de los dirigentes. En 1948 ya se había intentado con un certamen en el que jugaron los campeones de Sudamérica. Emelec, monarca de 1946, nos representó en Santiago de Chile. ¿Por qué el campeón de 1946? Porque el torneo federativo de 1947 estaba suspendido por ser Guayaquil sede del Sudamericano que recién acabó a mediados de 1948, cuando en Chile el llamado Campeonato de Campeones ya se había jugado.

A mediados de 1957, los dirigentes de Asoguayas y AFNA se reunieron para tratar el proyecto de la contienda nacional. La idea fructificó; iba a jugarse una vez terminados los torneos provinciales. Cada asociación iba a ser representada por el campeón y vicecampeón con partidos de ida y vuelta. No iban a enfrentarse entre sí los equipos de la misma asociación. Emelec, Barcelona, Deportivo Quito y Aucas emprendieron el camino hacia la corona nacional. El presidente de la República, Camilo Ponce Enríquez, donó un trofeo que recibieron los dirigentes de AFNA de manos del secretario particular del mandatario, José Rivadeneira Ycaza.

El monarca guayaquileño Emelec, dirigido por Eduardo Spandre y preparado físicamente por el maestro vicentino Gustavo Maridueña, afrontó el certamen con este plantel: Cipriano Yulee y Lautaro Reinoso, arqueros; Jaime Ubilla, Raúl Argüello, Cruz Alberto Ávila, Ricardo Chinche Rivero, Luis Montes, César Chalén y Humberto Suárez, defensas. Volantes: Jorge Lazo, Jorge Caruso, Carol Farah, Bolívar Herrera y Rómulo Cucho Gómez. Delanteros: Natalio Pelado Villa, Carlos Alberto Raffo, José Vicente Loco Balseca, Daniel Pata de Chivo Pinto, Carlos Romero, Mariano Larraz, Júpiter Miranda, Óscar Fernández, Jorge Gallegos, Agustín Álvarez y Fulvio Rangel.

En su primer enfrentamiento, el 10 de noviembre, Emelec, jugando en el estadio Capwell, venció al Aucas 2-0, goles de Caruso y Balseca. Aquella tarde salió a la cancha con Yulee; Ubilla, Ávila y Argüello; Caruso y Gómez; Balseca, Pinto, Raffo, Fernández y Villa. Barcelona, en tanto, en la capital, caía 2-1 ante Deportivo Quito.

El 17 de noviembre jugaron los compromisos de desquite. Emelec, en brillante presentación, derrotó al Aucas 4-3 en Quito en una mañana increíble del Loco Balseca, que trastornó al recio Gonzalo Góngora y puso los pases para los cuatro goles. Ese día formó Emelec con Yulee; Ubilla, Ávila y Argüello; Caruso y Jorge Lazo; Balseca, Daniel Pinto (Fernández), Raffo, Carlos Romero (Pinto) y Villa. Dos golazos del añorado artillero Flaco Raffo, otro de Carlos Romero y el último del argentino Fernández pusieron las cifras del campeón porteño. En el Capwell Barcelona vencía al Quito 3-1.

El torneo siguió el 24 de noviembre. En el estadio Olímpico Atahualpa, Emelec, con Yulee; Ubilla, Ávila y Argüello; Caruso y Lazo; Romero (Pinto), Balseca, Raffo, Mariano Larraz y Villa, perdió ante el Deportivo Quito por 1-0, con tanto anotado por el argentino Modesto Salina. Por la tarde, en el Capwell, Barcelona barría al Aucas 4-1, en una jornada en que se lució Simón Cañarte, el ariete torero, que marcó dos golazos.

La emoción entre la afición guayaquileña y capitalina había prendido ya cuando llegó el 1 de diciembre de 1957 en que debía dirimirse el cetro nacional. En la mañana, el partido entre Aucas y Barcelona en el estadio de El Batán tuvo un final anormal. Lo común fue la violencia que el árbitro, pese a sus esfuerzos, no alcanzó a controlar. Las agresiones, especialmente de los locales, menudeaban. Un gol de Enrique Cantos para marcar un empate a 2 desató la furia de los jugadores, del público –que invadió la cancha– y de la Policía identificada con el equipo anfitrión. Tres jugadores de Barcelona resultaron heridos y los gendarmes decidieron detener al árbitro, el recordado Enrique Vergara Montiel, cuyo rostro mostraba las huellas de los golpes. Solo la intervención del vicepresidente de la República, Francisco Illingworth, posibilitó la libertad de Vergara y el viaje de los futbolistas hasta el aeropuerto, con custodia policial para regresar a Guayaquil.

En el viejo estadio Capwell, en horas de la tarde, el equipo millonario daba cuenta del Deportivo Quito 2-0, goles de Pata de Chivo Pinto y el Pelado Villa, convirtiéndose Emelec en primer monarca ecuatoriano ante la euforia de su hinchada, que para entonces ya era muy numerosa. Yulee; Ubilla, Cruz Ávila y Argüello; Caruso y Lazo; Balseca, Pinto, Raffo, Larraz y Villa fueron los protagonistas de esa histórica jornada.

Si Emelec clasifica a la final –lo que no sé a la hora en que escribo esta columna–, su presidente, Nassib Neme, debe preparar un homenaje a los jugadores sobrevivientes en el partido que juegue con Delfín en el Capwell. Aún hay tiempo para invitar al Loco Balseca y a Cruz Ávila, y para localizar a Raúl Argüello, Rómulo Gómez, Carol Farah y los otros actores de esa conquista histórica. Sería muy bello que en la Joya de la Calle San Martín se les rinda un tributo de admiración y gratitud.

Yulee; Ubilla, Cruz Ávila y Argüello; Caruso y Lazo; Balseca, Pinto, Raffo, Larraz y Villa fueron los protagonistas de esa histórica jornada en la que Emelec venció al Deportivo Quito 2-0.

Fuente: eluniverso.com

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